
“Mi hijo empieza la secundaria: lo que realmente necesita de vos en esta etapa”
Guía práctica y emocional para padres con hijos que ingresan a primer año de secundaria. Cómo acompañar sin sobreproteger ni presionar.
Andrea Alvarez
2/26/20262 min read


Guía emocional y práctica para acompañar el ingreso a primer año sin invadir ni sobreproteger.
Empieza la secundaria.
Y aunque el uniforme sea nuevo, lo que realmente cambia no se ve.
Cambia su grupo de referencia.
Cambia la mirada sobre sí mismo.
Cambia la forma en que quiere que lo mires.
No importa si es tu primer hijo o el tercero.
Cada adolescencia es única.
Cada ingreso es una experiencia distinta.
Y muchos padres oscilan entre dos extremos:
“Que aprenda solo” o “voy a estar encima para que no sufra”.
Ninguno funciona del todo.
Lo que está pasando en su cerebro
La entrada a secundaria coincide con un momento de reorganización cerebral profunda.
Según Daniel Siegel, la adolescencia es una etapa de:
Búsqueda de novedad.
Intensidad emocional.
Mayor sensibilidad al grupo de pares.
Reconfiguración de identidad.
No es rebeldía.
Es desarrollo.
El sistema nervioso está calibrándose.
Y en ese proceso, la pertenencia pesa más que la opinión adulta.
El verdadero miedo del primer año
No es “no entender matemática”.
Es no pertenecer.
El miedo silencioso es:
“¿Voy a encajar?”
“¿Voy a gustar?”
“¿Voy a quedarme solo?”
Y acá aparece algo clave:
La secundaria no es solo académica.
Es social.
Como plantea Gordon Neufeld, cuando la orientación se desplaza demasiado hacia los pares sin sostén adulto, el adolescente queda más vulnerable.
Por eso tu rol no desaparece.
Se transforma.
Qué necesitan realmente
No necesitan que les resuelvas todo.
Necesitan:
1️⃣ Un adulto regulado
Si vos estás ansiosa/o, ellos lo absorben.
2️⃣ Un hogar previsible
Rutinas claras = seguridad interna.
3️⃣ Validación emocional
“No es una pavada lo que sentís.”
4️⃣ Presencia disponible (no invasiva)
Puertas abiertas, no interrogatorios.
Lo que suele sabotear este inicio
Compararlos con hermanos.
Hablar solo de rendimiento.
Contactar docentes ante el primer conflicto.
Minimizar (“yo la pasé peor”).
Eso erosiona confianza.
Herramienta práctica profunda:
“La conversación de inicio”
Proponé esta conversación durante la primera semana:
Preguntas guía:
¿Qué te entusiasma de esta etapa?
¿Qué te da un poco de miedo?
Si algo se complica, ¿cómo te gustaría que te acompañe?
Después respondé vos:
Confío en que podés.
Estoy cerca si lo necesitás.
No tenés que poder con todo solo.
Esta conversación crea base segura.
Concepto de John Bowlby:
"El adolescente necesita autonomía, pero desde una base segura."
Si es tu primer hijo
Es doble transición.
Él entra a secundaria.
Vos entrás a la adolescencia como madre/padre.
Es normal sentir:
Nostalgia.
Miedo.
Pérdida de control.
No es debilidad.
Es vínculo.
La secundaria no marca el fin de la infancia.
Marca el inicio de una nueva forma de acompañar.
No necesitan padres perfectos.
Necesitan adultos disponibles, firmes y emocionalmente presentes.
Si este inicio te moviliza más de lo que imaginabas, no lo atravieses sola/o.






